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Mostrando las entradas etiquetadas como cantos e himnos

Poderosa tempestad atronador

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Orgullosa Reina de los Dioses Terrestres, Suprema entre los Dioses Celestes, Poderosa Tempestad Atronadora, viertes tu lluvia sobre toda la tierra y todo el pueblo. Tú haces que el cielo truene y la tierra tiemble. Gran Sacerdotisa, ¿quién puede aliviar tu corazón acongojado? Resplandeces como el relámpago sobre las tierras altas; lanzas tus teas a través de la tierra. Tu mandato ensordecedor, silbando como el Viento del Sur, desgaja las grandes montañas. Pisoteas al desobediente como un toro salvaje; cielo y tierra tiemblan. Sagrada Sacerdotisa, ¿quién puede aliviar tu corazón acongojado? Tu grito aterrador que desciende de los cielos devora a sus víctimas. Tu mano trémula hace que el calor del medio día revolotee hacia el mar. Tu acecho nocturno de los cielos hiela la tierra con su brisa sombría. Sagrada Inanna, las riveras de los ríos se desbordan con las crecidas olas de tu corazón... En el séptimo día cuando la luna creciente llega a su plenitud, Te bañas y rocías tu cara con agua...

El retorno

Se elevó un lamento en la ciudad: ―Mi Señora llora amargamente a su joven esposo. Inanna llora amargamente a su joven esposo. ¡Ay su esposo! ¡Ay su joven amor! ¡Ay su morada! ¡Ay su ciudad! Dumuzi fue capturado en Uruk. No se bañará más en Eridu. No se enjabonará más en el recinto sagrado. No tratará a la madre de Inanna como a su propia madre. Ya no cumplirá su dulce faena Entre las doncellas de la ciudad. Ya no competirá con los jóvenes de la ciudad. Ni elevará su espada más alto que los sacerdotes kurgarra. Grande es el dolor de quienes se enlutan por Dumuzi.‖ Inanna lloró por Dumuzi: ―Se ha ido mi esposo, mi dulce esposo. Se ha ido mi amor, mi dulce amor. Mi amado ha sido llevado de la ciudad. O, ustedes, moscas de la llanura, Mi amado desposado me ha sido arrebatado Antes que pudiera envolverlo con un sudario adecuado. El toro salvaje ya no vive. El pastor, el toro salvaje no vive ya. Pregunto a las colinas y los valles: ‗¿Dónde está mi marido?‘ Les digo: ‗Ya no puedo llevarle com...

El sueño de Dumuz

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  Su corazón se llenó de lágrimas. El corazón del pastor se llenó de lágrimas. El corazón de Dumuzi se llenó de lágrimas. Dumuzi tropezaba a través de la llanura, llorando: ―¡O llanura, eleva por mí un lamento! ¡O cangrejos en el río, duélanse! ¡O ranas en el río, llámenme! ¡O mi madre Sirtur, llora por mí! Si ella no encuentra los cinco panes, Si no encuentra los diez panes, Si no conoce el día de mi muerte, Tu, O llanura, dile, díselo a mi madre. En la llanura, mi madre verterá lágrimas por mí. En la llanura, mi pequeña hermana se lamentará.‖ Se tendió a descansar. El pastor se tendió a descansar. Dumuzi se tendió a descansar. Cuando yacía entre brotes y juncos, Soñó un sueño. Despertó de su sueño. Tembló por su visión. Aterrado, se talló los ojos. Dumuzi exclamó: ―Traigan...tráiganla...traigan a mi hermana. Traigan a mi Geshtinanna, mi hermanita, Mi escriba conocedora de las tablillas, Mi cantante que sabe muchas canciones, Mi hermana que conoce el significado de las palabras., ...

ENKI Y NINHURSAG

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  En Dilmun, 1 el cuervo no da su graznido, el pajaro-ittidu no da el grito del pajaro-ittidu, el leon no mata, el lobo no se apodera del cordero, desconocido es el perro salvaje, devorador de cabritos. Desconocido es el... devorador de grano. Aquel que tiene mal en los ojos no dice: - ≪Tengo mal en los ojos≫; aquel que tiene mal en la cabeza no dice: ≪ Tengo mal en la cabeza≫; la vieja no dice: ≪Soy una vieja≫; el viejo no dice: ≪Soy un viejo≫. Aquel que atraviesa el rio no dice: […] A su alrededor no dan vueltas los sacerdotes sumidos en llanto, el cantor no suelta ningun lamento, alrededor de la ciudad no pronuncia ninguna endecha. A Dilmun le falta agua, necesaria para animales y plantas, por esto Enki ordena a Utu haga surgir agua fresca de la tierra para regar el suelo. Dilmun se transforma en un jardin esplendido. Enki engendra tres generaciones de diosas con Ninhursag, Ninmu y Ninkurra. La diosa Ninmu 2 salio al ribazo. 3 Enki, entre los marjales, ...

El júbilo de Sumeria, el Rito del Matrimonio Sagrado

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El pueblo de Sumeria se reúne en el palacio, La morada que guía la tierra. El rey construye un trono para la reina del palacio. Se sienta a su lado en el trono. Para cuidar la vida de todas las tierras, El primer día exacto del mes es examinado cuidadosamente, Y en el día de la desaparición de la luna, En el día del sueño de la luna, Los me son llevados a cabo a la perfección Para que el Día del Nuevo Año, el día de los rituales, Sea determinado con formalidad, Y se erija un lugar para que Inanna duerma. El pueblo limpia los juncos con aceite de cedro de dulce fragancia, Arreglan los juncos para el lecho. Extienden una sábana nupcial sobre el lecho. Una sábana nupcial para regocijar el corazón, Una sábana nupcial para regocijar la cintura, Una sábana nupcial para Inanna y Dumuzi. La reina baña su cintura sagrada, Inanna se baña para la cintura sagrada de Dumuzi, Se lava con jabón. Rocía aceite de cedro de dulce fragancia en el suelo. El rey va con cabeza alta hacia la cintura sagrada, ...

El descenso de Inanna

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Desde el Gran Arriba ella abrió su oído al Gran Abajo. Desde el Gran Arriba la diosa abrió su oído al Gran Abajo. Desde el Gran Arriba Inanna abrió su oído al Gran Abajo. Mi señora abandonó el cielo y la tierra para descender al inframundo. Inanna abandonó el cielo y la tierra para descender al inframundo. Ella abandonó su ministerio de sacerdotisa sagrada para descender al inframundo. En Uruk abandonó su templo para descender al inframundo. En Badtibira abandonó su templo para descender al inframundo. En Zabalam abandonó su templo para descender al inframundo. En Adab abandonó su templo para descender al inframundo. En Nippur abandonó su templo para descender al inframundo. En Kish abandonó su templo para descender al inframundo. En Acadia abandonó su templo para descender al inframundo. Ella reunió los siete me. Los tomó en sus manos. Dueña de los me, se preparó: Colocó sobre su cabeza la shugurra, la corona de las llanuras. Acomodó sobre su frente los oscuros rizos. Ató las pequeñas...

Otro Himno a Nanna/Sin

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  No se revelaban otros sentimientos cuando se dirigían a divinidades de menor altura y envergadura que las precedentes. He aquí un fragmento de plegaria al dios patrón de la Luna, Sin (que los sumerios llamaban Nanna). El texto, bilingüe, puede remontarse al segundo milenio:  Señor, Principe de los dioses, el único grande en la Tierra y el Cielo... Oh venerable Nanna, Príncipe de los dioses...  Señor de corona resplandeciente... Maravillosamente hecho para reinar, Príncipe de los dioses.  ¡Joven Toro de cuernos brillantes, de estatura admirable y barba de lazulita, lleno de vigor y de atractivo! Oh fruto engendrado de Ti mismo, personaje sublime, y magnífico de contemplar: jamás se tiene bastante de tu belleza.  Seno maternal que todo has puesto al día, Tú que resides en lo alto, muy por encima de los hombres. Oh Padre benévolo, Que tienes en tus manos la vida del universo.  Señor, tu Divinidad resplandece con gloria más alta que el Cielo, más inmensa que ...
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  Como prólogo de un mito en sumerio, de finales del tercer milenio sin duda, y que explica cómo el mundo fue organizado por Enki (que los acadios llamarán Ea), el dios más ingenioso, más activo, se encuentra la siguiente celebración:  ¡Señor! ¡Sublime en todo el universo, Soberano por naturaleza! ¡Oh venerable Enki, nacido del Toro (= An), engendrado por el Uro , querido de Enlil, el Gran Monte, amado del santo An! ¡Oh Rey! ¡Árbol precioso plantado en pleno Apsü y que domina la Tierra!  Erguido en la ciudad de Eridu, como un Dragón altivo, y cuya sombra cubre el mundo. Vergel que extiende su ramaje sobre todo el país. Enki, Señor de la opulencia para los dioses, omnipotente en la Residencia de Enlil, Todopoderoso en el Cielo y sobre la Tierra... ¡Oh venerable Enki, soberano de todos los hombres, eres Tú!...
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  Compuesto como muy tarde a finales del tercer milenio, y en lengua sumeria, he aquí un breve pasaje de un himno litúrgico dirigido al soberano de los dioses y los hombres.  ¡Enlil! Lejos lleva su autoridad, sublime y santa es su palabra. , Imprescriptible es lo que Él decide. Fija para siempre el destino de los seres. Sus ojos escrutan la tierra entera, y su resplandor penetra hasta lo más hondo del país.  Cuando el venerable Enlil se instala majestuoso sobre su Trono sagrado y sublime, cuando ejerce de excelsa manera sus poderes de Señor y de Rey, los otros dioses se prosternan ante Él y acatan sin discutir sus órdenes.  Es el Gran y Poderoso Soberano que domina el Cielo y la Tierra, que todo lo sabe y todo lo comprende...

Himno al dios AN/ANU

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15 ... ¡Tú eres quien posee las insignias reales,      Príncipe de los dioses!      Tu palabra sienta autoridad      en el consejo de los dioses supremos. 5 Oh Señor de la tiara brillante      que irradia un resplandor maravilloso,      Tú que cabalgas los grandes ciclones,      como príncipe en pie sobre el noble estrado real. 10 Los dioses celestes escuchan      tus palabras soberanas,      y todos los dioses infernales      tiemblan cuando se acercan a ti.      Todos los dioses a tu voz se inclinan      cual cañas azotadas por la tormenta. 15 Si tu palabra todo lo arrastra, como el viento,      también hace que prosperen los pastos y las aguadas.      A tu voz, incluso enfurecidos,      vuelven los dioses a su morada.           Que se acerquen a Ti...

Himno a Enki

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Dirigió el Arado y el Yugo, El gran príncipe Enki...; Aró los Surcos sagrados; Hizo crecer el Grano en el Campo eterno. Después al Señor, el joyel y ornamento de la llanura, Revestido de su fuerza, el Granjero de Enlil, A Enkimdu, el dios de los canales y de los fosos, Se lo entregó para que se hiciese cargo de ello. El Señor llamó entonces al Campo perpetuo, le hizo producir el grano-gunu; Enki hizo que diera en abundancia sus habas y sus alubias: Los granos de..., los amontonó para el granero. Enki añadió granero a granero, Con Enlil multiplicó la abundancia para el pueblo...; Y a la Dama que... la fuente de vigor para el país, el inconmovible sostén de las «cabezas negras»37. A Ashnan, fuerza de todas las cosas, Enki le encomendó la custodia